Albert Cruells

Nuestra realidad no es real

¿Nuestra realidad es «real»?

Vivimos en “nuestra realidad” permanentemente y, en muchas ocasiones, no es la que nos gustaría vivir, pero,¿nuestra realidad es «real»? ¿podemos cambiar esa realidad? ¿Podemos hacer que la realidad se ajuste a nuestros deseos? ¿Podemos ser felices?

Primero deberíamos aclarar que la felicidad no es una meta, no es algo que se tenga que alcanzar, ni depende de las circunstancias; la felicidad es un estado interno, es una actitud, es una forma de vida que proyectamos a nuestro entorno.

Pero retomando la realidad, primero deberíamos profundizar en lo que denominamos Realidad, nuestra Realidad. Llamamos realidad a aquello que vemos y sentimos pero, ¿esa realidad es la real o en muchas ocasiones no lo es? ¿Qué es entonces la realidad, “nuestra Realidad”?

Si analizamos atentamente, veremos que nos movemos en dos realidades distintas: la realidad física, -cronológica, de hechos- y la realidad psicológica.

La realidad física es la sucesión de hechos que nos acontecen en nuestra vida cotidiana en el presente. Siempre está en el presente, es un hecho… Es lo que es, no lo que imaginamos que es.

Si viéramos la realidad como es, como esa sucesión de hechos, tendríamos una percepción más clara de la realidad pero, ¿qué ocurre para que esa percepción no sea así?. Es ahí donde entra nuestra realidad psicológica, esa realidad ilusoria, la realidad filtrada desde el “Yo Psicológico”, desde el ego. Es este campo psicológico desde donde percibimos la realidad, y esta siempre está condicionada por nuestros criterios, patrones, experiencias, recuerdos, pensamientos, etc., formando una imagen de la situación que condiciona la percepción del hecho presente. Prejuzgamos y proyectamos desde nuestra memoria el resultado que traerá la situación que está delante nuestro ahora, proyectamos desde el pasado hacia el futuro y ese puente es el que nos impide percibir la situación como realmente es, limpia de memorias que nos condicionan y nos dan una información sacada de un resultado del pasado.

En un principio puede parecer correcto, ya que tenemos muy anclado que la experiencia nos sirve para evitar situaciones desagradables, pero en verdad es nefasto para poder percibir la realidad de forma limpia y sin condicionamientos. Siempre vemos la realidad -el hecho, la situación- de forma parcial, nunca total, y desde esa parcialidad accionamos ante las situaciones que nos trae la vida. Desde esa parcialidad no podemos ver la situación como realmente se presenta, como realmente es; esa es una de las causas por las que no podemos usar nuestra mente racional, nuestra mente inteligente, para abordar la situación de una forma total, no parcial.

Cuando la visión es parcial y condicionada, la respuesta que damos a la situación también lo es, eso es evidente, ¿no? Y otro factor de relevancia es la emoción que activa la respuesta… ¿De dónde parte la emoción? ¿Nace de la situación en el momento presente, o nace del resultado anclado en nuestra memoria de una situación similar que nos sucedió en el pasado? Una respuesta emocional que casi con certeza también estaba condicionada y filtrada por memorias y experiencias anteriores.
¿Veis cómo nos condiciona el juego percepción-emoción en nuestras acciones? Observadlo profundamente y todos encontraréis vivencias que nos muestran este juego.

Todos sabemos que nuestro estado emocional influye en nuestra manera de accionar, todos en alguna ocasión hemos tenido respuestas emocionales distintas ante situaciones parecidas. Sabemos que eso es posible, como también sabemos que esa misma situación, desde dos estados emocionales distintos, nos ha marcado maneras de accionar distintas y, en la mayoría de casos, con resultados distintos.

Debemos observar este mecanismo en profundidad y eso nos llevará a poder ver nuestros condicionamientos y comprenderlos por nosotros mismos. No porque lo haya leído o escuchado, sino porque he observado en mí que cuando la mente está condicionada –y casi siempre lo está–, no puede ir más allá de sus propios límites, de los muros que ha levantado alrededor de sí misma. Es muy difícil liberarse de los condicionamientos, es difícil apartar esas barreras que tenemos tan arraigadas en nosotros porque solo percibimos parcialmente la realidad, ya que los condicionamientos son parciales. Pero debemos tomar consciencia de que estos condicionamientos no sólo los impone la sociedad sino que también nos los imponemos nosotros mismos.

Nuestra mente solo será libre cuando seamos capaces de romper los condicionamientos que la atan, cuando seamos capaces de manifestarnos sin juicios, sin expectativas, sin memorias, sin filtros mentales; cuando seamos capaces de percibir la totalidad de la Realidad.

Desde esa nueva percepción de la realidad cambiará Nuestra Realidad y daremos los primeros pasos para poder ser felices, no solo estar felices.

 — Albert Cruells​

Charla en encuentro de Crecimiento Personal en Lesaka – Navarra

Ver más Reflexiones →

Comparte en Redes Sociales
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp
Ir arriba